El chulito piscinas

Llevo mucho tiempo queriendo escribir este post. En concreto desde un día que publiqué una foto en IG de los #100happydays (para los que no sepáis qué es, es un reto que consiste en publicar una foto al día durante 100 días de cosas que te hagan feliz) en el que me acordaba del verano que conocí a marido. Le llamé chulito piscinas y Ana Manzana me dijo post ya! Y aquí estoy, mes y medio después jajaja. Podría titularlo “Cómo conocí a vuestro padre” pero no tengo niños así que por mucho que me guste la serie… sería raro.

Todos tenemos un verano loco, de esos que estás encantado de conocerte, te crees más guay que nadie y siempre lo recuerdas como EL VERANO (los más suertudos puede que tengan varios, yo solo he tenido ese y por eso lo recuerdo con tanto cariño). También fue el suyo.

Me apunté al curso de monitor de tiempo libre por casualidad, un día antes de la reunión de “conozcámonos todos antes de irnos al campo 2 días mas tarde”. Fui con mi amiga Martita, sin avisar, a ver si quedaban plazas y podía hacer el curso. Ibamos en el coche con su madre a La Gran Manzana, un centro comercial que tenía una tienda de ropa que nos encantaba y que no había en Madrid, y me contó que se había apuntado y que al día siguiente era la reunión. Yo estaba un poco perdida de la vida y me lié la manta a la cabeza y me fui con ella. Yo que odio los bichos y que mi paciencia con los niños es bastante limitadita. Yo que soy cero sociable. Yo que eso de ir con gente desconocida 15 días rollo campamento lo veía como algo impensable. Pero ese día todo me pareció genial y me planté con ella en la reunión.

Él llegó tarde, como siempre. Con alguna excusa. Llevaba una camiseta amarilla del Pull and Bear con una raya azul y otra blanca en la manga, una cinta de pelo negra y vaqueros. Según entró por la puerta me encantó, me pareció super mayor y super guay y super todo, el típico tío que jamás te miraría porque se las puede ir quitando como moscas. Y además era uno de los profes.

Hicimos un juego para aprendernos los nombres en el que había que decir tu nombre y un adjetivo que empezara con la misma letra. Él era Borja Buscador. 9 años mas tarde, sigo teniéndole así en la agenda del móvil. Yo era Berta Buena, porque no se me ocurrió nada mejor.

El curso de monis fue una pasada, 15 días en el campo durmiendo en tiendas de campaña, con clases al aire libre todo el día, veladas por las noches y mucho de todo. Disfruté cada segundo de cada día. Me dieron igual los bichos, me dio igual estar 15 días rodeada de gente 24h, me dio igual todo. Fue lo mejor que he hecho en la vida sin ninguna duda. Hablé muchísimo con él durante esos días. Cuántos días me quedé sin siesta por tomar el café con él y hablar, hablar y hablar. Para mí seguía siendo algo totalmente inalcanzable y súper mayor, incluso cuando descubrí que solo me sacaba un año (si tenía hasta coche!). Contaba todo como si hubiera vivido 3 años aislado en el Tíbet. Yo solo había ido un par de años a la universidad y el interrail era la aventura mas loca que había vivido fuera de mi casa, y me dejaba deslumbrar. Todas las chicas del curso estaban encantadas con él, hasta el punto de meterse todas en su cama por la noche el último día. Yo pasé. No veía necesario ir detrás de alguien que no me haría caso jamás de los jamases.

Una tarde, mientras estábamos en una clase, apareció con una camiseta sin mangas (de ahí lo de chulito piscinas) y nos dijo “bueno chicos, esta noche no duermo aquí, me voy de fiesta a Cáceres, mañana nos vemos”. Encantadísimos de conocerse. Queriéndose mucho. Y todas nos quedamos como “ala tía, mira que mayor, se va de fiesta a Cáceres (a 2h en coche) y vuelve mañana”. En fin. Ya he dicho que todos tenemos ese verano, jajaja. Para ser totalmente sincera, tampoco me quedaba llorando por los rincones por que no me hiciera caso, yo iba a lo mío y no me planteaba más.

El curso acabó, volvimos a Madrid y empezamos con las típicas quedadas de “somos amigos para siempre” en las que empiezas siendo 15 y acabas siendo 2. Yo siempre le avisaba y él siempre venía. Mi sis me decía que seguro que yo le encantaba y yo no me lo creía, pero las 2 teníamos la teoría de que Bor (yo le llamo Bor o marido, lo de Borja es mas… para los demás) no era para estar un tiempo y ya, Bor era el típico de acabar casándote (mira tu). Hablábamos por internet, hablábamos por sms, quedábamos cuando quedábamos con todos pero él decía siempre que no quería novias, que él estaba tan a gusto como estaba. yo entré en modo “superpop” contándole a mi sis cada movimiento, cada conversación, cada pestañeo… jajaja (todo son risas hasta que la cagas) hasta que un día sin querer la lié. Le mandé un sms a Bor por error hablando de él. De esos que dan vergüencita. De esos que preferirías haberle mandado hasta a tu abuela en vez de a él. Y no me di cuenta. Al día siguiente me lo encontré por la calle y el muy cabrón me empezó a vacilar, “ayer me mandaste un sms que no era para mí” (yo seguía sin enterarme, pardala que es una). Y yo “Ah sí? espero que no fuera comprometido jaja” (ese tipo de respuesta con ojitos, cogiéndote el mechón de pelo y retorciéndolo… ese tipo). Y me lo enseñó. Y yo deseé que cayera un meteorito en ese mismo momento y que acabara con toda la raza humana. Pero no cayó, y yo tuve que hacerme la digna y hablar de lo primero que se me ocurrió.

Después de eso decidí olvidarme del todo de él, si después de esa cagada no me había dicho nada ni había mostrado el mínimo interés en mí… blanco y en botella.

Y llegó septiembre. Y con él la invitación al grupito de amigas del curso (las hermanas como nos llamaba mi sis) para irnos con su amigo y con él a su casa de la playa. Yo pasaba de ir, pero entonces me entró eso de “van todas como me lo voy a perder, me muero si no voy bla bla” y allá que nos fuimos. Durante 5 días éramos los primeros en levantarnos y los últimos en acostarnos (“buah a mí es que me encanta aprovechar el día, me despierto y ya tengo que hacer cosas” retorcimiento de pelo, pestañeo…acordaros…y despertador a las 9 de la mañana que si no no hay Dios que me levante), éramos los únicos que nos íbamos a bañar a la piscina de noche (“buah tío, no hay nada que me guste más que darme un bañito nocturno con el agua fresquita” – odio acostarme con el pelo mojado y si no hace calor fuera no me metes en la piscina ni a tiros-), etc etc. Entendéis el percal, no? Aquí si hay que tontear se tontea, y si hay que hacerse la chulita, una se la hace. 5 días de playa, quemaduras de 1er grado por el sol (soy la niña transparente), guitarrita, parchis… una fiesta loca, vamos.

Bor-playa-1

Total que llega la última noche, un frio del copón, pijama y forro polar encima, unos chupitos, yo que no bebo jamás pues claro iba dándolo todo, salimos a las 2 de la mañana a dar una vuelta y tirar la basura y dice Bor “venga chicos, quién se viene a la piscina?” (forro polar, insisto) y con 2 cojones y un palito (y una graaaaan sonrisa, había que ir de guay) dije un “Yo!!!” como si fuera lo que mas me apeteciese del mundo mundial (lo que más me apetecía del mundo mundial era seguir seca y calentita con mi forro y hacer la croqueta por el cesped con e irme a la cama). Pero no. Nos fuimos a la piscina. A las 3 de la mañana. Con bikini y forro polar. Sobra decir que el agua estaba congelada y que en el mismo momento en que metí un pie en el agua me arrepentí de mi (inconsciente) “Yo!!!”. Pero él tenía ya medio cuerpo dentro y yo no podía ser menos. Así que me bañé (sin forro polar) y casi muero de congelación. Daba igual nadar o estar quieto, eso era inhumano (alguien me explica cómo podemos ser tan pardalas en la fase del retorcimiento de pelo?). Más tarde me enteré que él estaba igual, pero se hizo el chulito exactamente igual que yo y los dos dijimos que qué gustito bañarse y que qué rica estaba el agua mientras nos temblaba hasta el alma.

No voy a contaros la conversación que tuvo lugar al salir porque no es necesario, ahí fue donde empezó todo y los detalles pastelosos me los guardo, solo os contaré un par de frases con las que llevo vacilando a marido 9 años y que le seguiré recordando hasta el día en que me muera porque fue un chulito piscinas:

“Bueno yo ya sé que te molo, bueno, a todas, os lo noto, pero no quiero que os peleéis por mí, ante todo sois amigas y yo no puedo prometerte nada” (Perdóoon??? Se puede quererse más? Ya os avisé, fue SU verano… nunca jamás ha vuelto a ser así pero lo de chulito piscinas le acompañará toda la vida, como a Jara lo de “la chunga de las perlas” jajajaj).

“Ah, pero lo del sms que me mandaste hablaba de mí? Pensé que hablabas de otro” (A fin de cuentas solo fue cabrón enseñándomelo pero para vacilarme, el muy memo no pilló que hablaba de él a pesar de que la frase era “jo tía cómo me gusta Borja, que pena que no quiera novia”… PAR-DA-LO).

Y vosotras? Cómo conocisteis a vuestros respectivos?

Anuncios

3 comentarios en “El chulito piscinas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s